Cuando un árbol te rebasa: sobre reforestación urbana y futuro ancestral con Axel Mayo Espinosa
- Eva Lizbeth Márquez

- 26 dic 2025
- 3 Min. de lectura
Esta no es solo la historia de un proyecto de reforestación urbana, es sobre cómo las raíces pueden transformar la manera en que habitamos y percibimos nuestras ciudades.

A veces las historias comienzan con algo tan simple como una cartera perdida. “Se me perdió mi cartera en un Uber… Edith —fundadora de salonambienta— la encontró y ahí empezó todo”, me cuenta Axel con una naturalidad que solo aparece cuando la vida acomoda encuentros necesarios. Esa coincidencia abrió un puente entre su visión de ingeniería ecológica y la sensibilidad de salonambienta.
Mi conversación con él fluye con la calidez de quien habla desde su vocación. Axel es ingeniero, pero también un hilo que conecta tradición, ciencia y territorio. Su proyecto se llama Nitla Tlalli —“renovando la tierra”— un nombre en náhuatl que emerge, como él mismo dice, de “una raíz muy bien plantada”.
Unos meses atrás, en el blog de salonambienta redactamos una nota sobre reforestación urbana y fue Axel quien nos compartió el material visual para vestir el texto con fotografías de acciones realizadas por Nitla Tlalli.
Un proyecto que crece como los árboles

Nitla Tlalli nació hace ocho años desde un comité universitario que unió a estudiantes de ingeniería ambiental, forestal y agronomía, explica Axel: “éramos líderes de carrera y queríamos hacer algo más que proyectos escolares”.
Lo que comenzó como talleres de germinación para infancias un Día del Niño hoy es una asociación que trabaja reforestación urbana, restauración ecológica, agroecología, educación ambiental y gestión de recursos.
Axel lo describe con claridad:
“La gente piensa que reforestar es solo sembrar árboles, pero es una filosofía de vida: cómo comes, cómo respiras, cómo tratas el agua, cómo te relacionas con tu entorno”.
La dimensión humana de su trabajo aparece en cada ejemplo. Los talleres para niñas y niños, los huertos en escuelas, los manejos comunitarios del agua… todo está tejido desde la consciencia de pertenencia. “Si alguien planta un árbol frente a su casa, lo cuida. Porque ese árbol también lo cuida a él”, dice.
Reverdecer la ciudad: técnica, comunidad y esperanza
Me cuenta que su visión de reforestación urbana nació en un viaje improvisado a Guadalajara. El contraste entre los barrios grises y las zonas llenas de árboles lo marcó profundamente. “Diseñamos campañas para reforestar parques enteros… y lo hermoso es que muchos de esos árboles siguen vivos”, dice con un orgullo que se nota incluso a través de la pantalla.

En Morelia, su ciudad, las campañas crecieron hasta colaborar con instituciones públicas, viveros municipales y voluntariado juvenil. Los logros son visibles: corredores verdes, parques recuperados, zonas antes áridas ahora llenas de vida que invitan a re-habitar espacios.
Sembrar como acto de futuro
Hacia el final de la conversación le pregunto qué le diría a alguien que quiere comenzar un proyecto ecológico, pero no sabe si su aporte valdrá la pena. Ese síndrome del impostor que detiene grandes cambios y borra posibilidades.

“Siempre vale la pena. Si tienes un árbol, cuídalo. Si puedes sembrar un chilito, siembra un chilito. Si puedes reciclar, recicla. Todo empieza en casa. Es una manera de vivir. Cuando yo veo árboles que he sembrado de cinco, de siete años, que ya me rebasaron, me da mucha alegría porque digo: ¡ya me rebasaron y ahí van!”
Escucharlo me recuerda que hablar de regeneración no es solo una teoría: es una práctica cotidiana que crece, que se comparte, como la sombra de un árbol.
Axel termina diciendo algo que me acompaña incluso después de cerrar la llamada:
“Es futuro ancestral: sembrar hoy para que algo nos rebase mañana”.







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