Diseño multisensorial: arquitectura que se habita con todos los sentidos
- Redacción salonambienta

- 25 ago 2025
- 2 Min. de lectura
El diseño multisensorial reconoce que nuestro cuerpo percibe el entorno de manera integrada. El resultado son espacios que no solo se ven bien, sino que también invitan a quedarse, a respirar, a habitar con todos los sentidos despiertos.

Habitar un lugar no es solo mirarlo. Es oír cómo suenan sus muros, sentir la temperatura en la piel, percibir el aroma del ambiente o el roce de una textura bajo los pies.
En un mundo saturado de estímulos visuales, el diseño multisensorial emerge como una propuesta necesaria: pensar y construir espacios que dialogan con todos los sentidos, no solo con los ojos.
Este enfoque no es una novedad, pero debido a que la visión suele ser el sentido predominante, la arquitectura y el interiorismo contemporáneo generalmente también están dominados por lo visual, la imagen.
Hoy, sin embargo, crece cada vez más el interés por recuperar una relación más profunda, envolvente y humana con los espacios. Así, diseñar multisensorialmente es comprender que la experiencia del habitar es completa cuando involucra al cuerpo.
Sentidos y diseño
Los sentidos son canales de conexión. Un espacio que huele a madera o tierra húmeda puede evocar calma. Un lugar con luz natural bien dirigida es capaz de reconfortar sin necesidad de palabras. Una textura amable se convierte en vehículo de cercanía.

Cabe aclarara que diseñar desde esta perspectiva no busca saturar, sino armonizar lo perceptivo con lo emocional, dando lugar a una arquitectura que se habita con el cuerpo y con la memoria.
El diseño multisensorial también es una invitación a la inclusión. Personas neurodivergentes, adultos mayores, niñas y niños experimentan el espacio de maneras distintas. Pensar en la acústica, la iluminación no invasiva, los ritmos visuales, o la suavidad de los materiales, se transforma en una forma de diseñar con empatía, considerando distintas formas de percepción.
En el interiorismo, esto se traduce en decisiones concretas: elegir materiales con temperatura amigable, preferir iluminación cálida y regulable, incorporar aromas naturales, crear recorridos que no solo se vean, sino que se sientan. En arquitectura, se expresa en el uso de patios, jardines sensoriales, ventilación cruzada o paisajes sonoros intencionados.
Espacios empáticos, espacios de bienestar

Este enfoque puede favorecer el bienestar. El contacto con estímulos sensoriales equilibrados reduce el estrés, mejora el estado de ánimo y promueve una conexión más íntima con el entorno construido. Así, el diseño multisensorial no es una moda, sino una necesidad para construir espacios más humanos y saludables.
En salonambienta, creemos que cada material, cada rincón, cada sombra proyectada en una pared, tiene el potencial de convertirse en un gesto de cuidado. Porque habitar también es sentir. Y sentir con calma es, muchas veces, el primer paso para sanar el vínculo con el espacio y con nosotros mismas.
¿Estoy diseñando espacios que agradan a la vista… o espacios que realmente se sienten?







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