salonambienta: el camino hacia un diseño regenerativo
- Edith Serrano

- 14 may
- 4 min de lectura

Cuando pensamos en arquitectura y construcción, solemos imaginar edificios, materiales, ciudades o espacios funcionales. Pero cada vez resulta más evidente que el verdadero desafío ya no consiste únicamente en construir más, sino en preguntarnos cómo estamos construyendo… y para quién..
La conversación sobre diseño sostenible ha evolucionado. Hoy ya no basta con hablar de eficiencia energética o certificaciones ambientales. Estamos entrando en una nueva etapa donde la arquitectura, el interiorismo, el paisajismo y el urbanismo comienzan a entenderse como herramientas capaces de influir directamente en la salud física, emocional, social y ambiental de las personas.

Es precisamente desde esa reflexión que nace salonambienta: un movimiento latinoamericano que busca conectar diseño, consciencia y regeneración.
Porque el entorno construido nos afecta, nos modifica, nos educa silenciosamente todos los días y aún no nos hemos hecho conscientes de ello.
La nueva generación de espacios: del diseño sostenible al diseño consciente
Durante muchos años, el diseño sostenible se enfocó principalmente en reducir impactos negativos: consumir menos energía, utilizar materiales reciclados o disminuir emisiones. Aunque esto sigue siendo importante, hoy las tendencias más relevantes están yendo mucho más allá.
La pregunta ya no es únicamente cómo contaminar menos, sino: ¿Cómo diseñar espacios capaces de regenerar la vida en todos los sentidos?
Neuroarquitectura: cuando el espacio impacta el cerebro
La neuroarquitectura ha demostrado que la iluminación, las proporciones, los sonidos, la ventilación y los materiales afectan directamente nuestro sistema nervioso.
Espacios mal iluminados, saturados o carentes de naturaleza pueden aumentar estrés, ansiedad y fatiga mental. Por el contrario, entornos diseñados desde el bienestar pueden favorecer concentración, descanso y regulación emocional.
Diseñar ya no es solo resolver una función.Es comprender cómo un espacio puede hacer sentir a alguien.
Biofilia: la necesidad humana de reconectar con la naturaleza
Diversos estudios científicos han demostrado que el contacto cotidiano con elementos naturales mejora la salud física y emocional. La biofilia propone integrar vegetación, agua, ventilación natural y luz solar como parte esencial del diseño.

No se trata de “decorar con plantas”. Se trata de entender que el cuerpo humano necesita naturaleza para mantenerse en equilibrio.
Por eso hoy cobran relevancia: azoteas verdes, jardines interiores y espacios capaces de devolver biodiversidad a las ciudades.
Urbanismo regenerativo:
ciudades que restauran, no solo se ocupan
Muchas ciudades latinoamericanas crecieron impermeabilizando suelo, eliminando árboles y desplazando ecosistemas completos.
El urbanismo regenerativo propone lo contrario: diseñar ciudades capaces de infiltrar agua, reducir temperatura, recuperar biodiversidad y fortalecer comunidad.

Aquí aparecen conceptos como:
infraestructura verde urbana,
movilidad peatonal,
corredores ecológicos,
y recuperación de espacio público habitable.
Aquí hablamos de cómo crear una ciudad saludable, distinta a la que nos vendieron, llena de concreto.
Arquitectura saludable: espacios que cuidan
Pasamos cerca del 90% de nuestra vida dentro de espacios interiores. Y aun así, pocas veces nos preguntamos qué respiramos, qué materiales nos rodean o cómo afecta eso nuestra salud.
La arquitectura saludable busca crear entornos con:
mejor calidad del aire,
confort térmico y acústico,
iluminación natural,
materiales no tóxicos,
y bienestar integral.
Diseñar salud también es parte de la arquitectura.
Diseño centrado en el agua
Durante décadas diseñamos ciudades para expulsar el agua lo más rápido posible, y, hoy enfrentamos inundaciones, lo mismo que sequías y estrés hídrico.

El diseño contemporáneo debe replantear esta relación mediante:
captación pluvial,
jardines de lluvia,
superficies permeables,
humedales urbanos,
y estrategias de infiltración natural.
Debemos entendemos que el agua debe convertirse en parte del diseño.
Materialidad consciente: elegir desde el impacto y la emoción
Los materiales no solo cumplen funciones técnicas, también afectan temperatura, percepción, bienestar y huella ambiental.

Hoy la conversación sobre materialidad incluye:
huella de carbono,
procedencia local,
toxicidad,
circularidad,
durabilidad,
y respuesta emocional.
La madera, la piedra, el barro o los textiles naturales generan experiencias profundamente distintas a las superficies completamente artificiales.
La materialidad también comunica cómo queremos vivir.
Infraestructura verde urbana: naturaleza como sistema vital
Los árboles ya no pueden seguir viéndose como elementos ornamentales. Son infraestructura climática. Regulan temperatura, filtran contaminantes, capturan agua, reducen estrés y sostienen biodiversidad urbana.
La conversación ya no debería centrarse en si “caben” árboles dentro de los proyectos. La verdadera pregunta es: ¿Cómo es que seguimos diseñando ciudades sin ellos?
Hoy el papel del paisajismo dentro de la intervención urbana es clave.
Arquitectura emocional: espacios que también se sienten
Cada espacio provoca algo en quienes lo viven: algunos calman, otros agotan y otros invitan a disfrutar.

La arquitectura emocional reconoce que el diseño influye directamente en la experiencia humana. Por eso, pensar en la experiencia del "habitar un espacio" implica considerar emociones, memoria, percepción y vínculos.
Porque construir no es solamente levantar muros. Es participar en la forma en que las personas vivirán sus días.
salonambienta: una conversación urgente para Latinoamérica
En salonambienta creemos que la forma en la que estamos construyendo en el mundo debe dejar de pensarse únicamente desde la estética o la productividad.
Necesitamos espacios más humanos, conscientes, sensibles al territorio, accesibles y regenerativos.
Y eso requiere nuevas conversaciones, nuevas herramientas y nuevas generaciones de arquitectos, interioristas, paisajistas, urbanistas y diseñadores dispuestos a cuestionar lo establecido.
Porque el futuro de la arquitectura no dependerá solamente de la tecnología.
Dependerá de nuestra capacidad de recordar que diseñar también es cuidar.
¿Estás listo para ser parte de esta transformación?




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